La historia de Soledad, Carlos y Facundo. Tres chicos en busca de su lugar en el mundo

sábado, 13 de julio de 2013

1.8 Mareo

Estaba confundido. ¿Era Laura?
- No es ella. Dejá ir a la piba - escuchó que le dijeron.
Carlos se sentía mareado, aturdido. Tenía demasiados sentimientos encontrados.
Cuando el auto arrancó, se dejó caer nuevamente el suelo. Ahora comprendía, era la chica del kiosco. De pronto el odio que le había brotado al recordar a Laura se fue diluyendo, y dejó lugar a uno nuevo. No le gustaba la idea de haberle gritado a esa chica. Ella no lo merecía. No como Laura.
- Te dije que te alejaras de ella. - le reprochó Luis. - Te trae malos recuerdos.
Pero Carlos sabía que eso no sería posible. Quizás por el gran parecido con Laura. Quizás por otro motivo.

miércoles, 10 de julio de 2013

1.7 El incidente

- Me mandó un mensajito Sebas, ya está afuera, ¿salimos?
- Si, dale.
Fuimos hasta la puerta. Un hombre de seguridad nos abrió con una sonrisa.
- Está en la esquina, desde acá veo el auto. Vamos.
Empezamos a caminar. Unos metros adelante, un grupo de chicos tomaban cerveza y fumaban sentados en el suelo.
- Apurá el paso. - Susurro Romina agarrándome del brazo. 
Al pasar por delante de ellos, no lo pude evitar. Era como un imán que me atraía. Entre el humo y las miradas perdidas, reconocí ese par de ojos azules que me miraban fijamente. Eran ojos que yo ya había visto. 
Aparté la vista y seguí caminando, pero un grito me hizo frenar de golpe.
- ¡Laura!
Era Carlos. Intentaba pararse pero las piernas se le aflojaban. Romina me miraba sin entender porque yo me había frenado.
- ¡Laura! ¡Hija de puta! ¡Vení!
¿Laura? ¿Qué le pasa? No entiendo. Tenía los ojos más claros que el otro día, eso me impactó. Un chico que estaba a su lado se paró y trataba de frenarlo. "Dejala", le repetía.
- ¡Laura! ¿Por qué?
- Estás equivocado, flaco. - dijo Romina agarrándome con más fuerza para que caminara.
Pero Carlos se soltó del amigo y nos siguió.
- ¡Por favor! ¡No me dejes de nuevo!
Me di vuelta en otro impulso y lo miré. Estaba destruido. Casi a punto de llorar. Y me estaba rogando que no me fuera. ¿Que debía hacer? Me partía el alma. ¿Quién era Laura? ¿Por que me confundía con ella? Algo le habría hecho...
Cuando iba a abrir la boca para preguntárselo, otro tirón de Romina me hizo avanzar. Pero los gritos de Carlos no cesaban y cada vez los escuchaba mas cerca.
- Apurate nena, ¿que te pasa? A ver si nos hace algo.
No tuve tiempo de responder. Cuando reaccioné, Romina ya me había metido dentro del auto de mi primo.

1.6 Empezar de nuevo

- ¿Querés tomar algo más?
- No, sino voy a dormirme en pleno bar.
La mesita alta que elegimos me está haciendo doler la espalda. La poca luz que hay en el lugar me hace doler la vista. Y la música tan alta me está dejando afónica. ¿Estoy vieja? No, insoportable.
- ¿El trabajo nuevo que onda? ¿Bien?
- Si, es divertido ver tanta gente conocida todo el tiempo. Y Rosa es un amor.
- Eso va a ayudarte. El hecho de ver gente todo el tiempo, digo. Capaz conoces alguien que te saca al bobo de Rodrigo de la cabeza.
Mmmm, ojos celestes...
- Ya tenías que volver a nombrarlo. A ver Romi, quiero que entiendas algo. Lo mio no es un capricho, no soy necia. - Solo tarada. - Yo sé que el no me quiere, ya sé que me usó. - ¿Lo sé? - Pero tenés que saber lo importante que fue para mi lo que nosotros tuvimos.
Romina movió la cabeza y suspiró asintiendo.
- Entonces no me retes. Hago las cosas lo mejor que puedo. Rodrigo fue y será mi gran primer amor. Y cuando terminamos me sentí pésima. - Bue, me sigo sintiendo pésima.
- No terminaron, Sole. - me interrumpió. - Nunca empezaron...
- Bueno, cuando dejamos de vernos. - ¿O acaso que fue lo que pasó entre nosotros? ¿Por qué ahora no soy la que está junto a él? No entiendo, necesito aclararme. - No sé, es difícil olvidarse así nada más de tu primer hombre.
- Lo sé. Pero ya vas a encontrar otro, y vas a llenar ese vacío. Te lo prometo prima! - concluyó con una sonrisa confiada.

domingo, 7 de julio de 2013

1.5 Pasado pisado

- ¿Y? ¿Cómo estás después de la noticia?
Para el orto.
- Bien. Odio tener que vestirme cuando ya tenía planes de irme a dormir.
Sebastián me miró por el espejito retrovisor. Me conoce.
- Siempre estás linda Sole.
- Bueno, que pena que tu amigo no piensa igual - interrumpió Romina.
Revolié los ojos.
- No me voy a meter en eso nena! Ya te dije, no es mi asunto por más que Rodri sea mi amigo.
- Es cierto. Sebas no tiene nada que ver. Lo de Rodrigo ya pasó, es hora de superarlo. - La puta madre. - Nada mejor que esté de novio para convencerme de que tengo que enterrarlo... - Vivo.
- Me parece bien Sole. Pero no te creo.

sábado, 6 de julio de 2013

1.4 La última noticia

Y por fin llegó el viernes. Estoy feliz, pude completar exitosamente mi primer semana de trabajo. Aunque estoy agotada. No veo la hora de poder acostarme a mirar la tele o mirar un libro. Si, mejor a leer un libro.
Llegué a casa y mamá Amanda estaba haciendo una tortilla.
- Llamó tu prima. Dijo que quiere hablar con vos.
Suspiré. Lo que menos quiero es escuchar los gritos de Romina. Uffff, quiero cama y libro! Mi prima va a retrasar mis planes.
- Romi, ¿Cómo andás?
- Sol, te tengo que contar algo.
Cuando Romina me dice Sol y usa ese tono de voz, algo pasó. Me preocupa.
- Largalo, dale.
- Bueno, sentante....¿Estás sentada?
- Romina la putísima madre, estoy cansada, que pasó? - Me hartó.
- Está bien. Te lo tiro: Rodrigo está de novio.
¿Que?
- ¿Sol? ¿Estás?
- Si.
- Se que te jode, pero te lo tenía que contar. Me enteré por Sebas, y lo confirmé por Facebook.
- Era lógico que este día llegaría...
No lo puedo creer. La puta madre.
-Sol, dale, no actúes conmigo. Vas a ponerte de malas, llorar, leer esos libros deprimentes y comer. Dejame distraerte. ¿Salimos?. Le digo a Sebas que nos lleve en el auto. Él sale con una chica creo.
- Dejá a tu hermano en paz! Sabes que odia hacer de remisero tuyo.
- Si, pero por vos nos lleva a cualquier lado.
¿Rodrigo de novio? Es lo último que esperaba escuchar...

viernes, 5 de julio de 2013

1.3 Deja vu

- Eh! Carlos!
- ¿Que? - dijo mientras volvía de sus pensamientos.
- ¿En que te quedaste colgado? - preguntó Luis.
- Nada.
- Dale, si estabas en cualquiera.
- ¿Viste la nueva empleada del kiosco de Rosa?
- Si, creo que es del barrio. ¿Por?
- Nada.
- Dale Carlos!
- Es que... Me hace acordar a Laura. - susurró mientras fruncía el ceño y elevaba la vista.
- ¿Otra vez lo mismo? - suspiró Luis.
- Esta vez es de verdad. Fui a comprar y cuando la vi... Es igual! Se mueve igual, camina igual, me mira igual...
- Entonces - interrumpió Luis. - va a ser mejor que compres en otro lado.

miércoles, 3 de julio de 2013

1.2 ¿Dónde está?

En mi segundo día de trabajo las cosas parecían mas fáciles.
- Salgo a barrer. - avisó Rosa con una escoba en la mano.
- Deje, Rosa. Voy yo y de paso tomo aire. Usted descanse.
Definitivamente no creo que Rosa pueda seguir trabajando todo el día. Y menos ahora que Patricia se va: se lleva la mitad de la vida de su madre.
Mientras barría vi a una persona en bicicleta tocando timbre en la casa de al lado. Una mujer salió.
- ¿Si? Ah, hola Luis. - dijo casi en voz baja.
- ¿Carlos? ¿Está?
- No. Y si lo ves decile que venga. Se fue temprano y no volvió. Estoy preocupada. - había un dejo de tristeza en la voz.
- Si lo veo le digo, señora. - Y se fue tan rápido como llegó.
¿Dónde estaría Carlos, el de los ojos celeste? ¿Por qué la madre estaba tan preocupada?

lunes, 1 de julio de 2013

1.1 Ojos Celestes

Salí de mi casa apurada, no quería llegar tarde. Trataba de pensar en otra cosa para distraerme, pero a pesar de que era primavera, el cuerpo me temblaba. Sabía que este nuevo trabajo me caía como anillo al dedo, y tendría que cuidarlo. Rosa fue muy buena en pensar en mi para reemplazar a su hija en el negocio. "Siempre me acuerdo del día en que naciste", me repite mientras hace un ademán.
- ¡Buen día Sole! - me recibió Rosa dando una vuelta al rededor del mostrador. - ¡Bienvenida al kiosco! Estoy muy contenta de que hayas aceptado!
- Y yo más... - agregó Patricia saliendo del cuartito del fondo, donde estaba el baño.
- Hola! Pensé que ya te habías ido. - dije timida.
- No, me voy el jueves. Todavía tengo que hacer trámites por el pasaporte. Y quiero asegurarme de que mi mamá se quede bien acompañada. - respondió con una sonrisa muy amplia. - ¿Estás segura Sole que te interesa el trabajo?
- ¡Muy! - respondí sin pensarlo. Y era verdad. - Necesito la plata. El horario me deja cursar todas las materias en la facu y como vivo tan cerca no tengo ni viáticos ni tiempo de viaje. Además Rosa me dijo que cuando no haya gente puedo aprovechar para estudiar. ¿Qué más voy a pedir?
Rosa y Patricia se miraron en complicidad. Sabían que habían elegido bien.

El primer día de trabajo fue un poco complicado, me cuesta memorizar los precios y la ubicación de las cosas. Si bien el negocio de Rosa vende mayormente productos de kiosco, también tiene cosas de librería y regalería.
Los clientes son en su mayoría vecinos del barrio, lo cual es una ventaja porque me conocen. Pero otros están solo de paso. Eso será divertido.
- Bueno Sole, ya es tarde.¿Que te parece ir cerrando? - dijo Rosa cuando ya era de noche. - Vení que te enseño a poner la reja y la alarma.
Dejé lo que estaba acomodando y salí para mirar desde afuera el mecanismo. En ese momento, alguien entró a comprar e interrumpió la clase.
- Buenas Doña Rosa! ¿Me vende puchos? - dijo.
- Ah, Carlitos. ¿Los de siempre? - Contestó Rosa mientras volvía al mostrador. - Sole, ¿me alcanzas del estante aquel las cajas rojas de diez?
- Si. - dije mientras automatizaba mis movimientos para acostumbrarme a las dimensiones no muy grandes del local. Tomé las cajas rojas y las apoyé en el mostrador. Pero sentí una mirada muy intensa sobre mi cuerpo y levanté la vista. Era un hombre de unos veintipico, no muy alto, de tes blanca y pelo muy oscuro. Estaba vestido con un jean roto y un buzo color verde claro. Llevaba una barba de varios días sin afeitar que quedaba perfecta con sus ojos celestes, casi turquesa.
- Gracias linda, acá tiene la plata Doña Rosa. Hasta mañana. - dijo Carlos mientras agarraba las cajas y salía del negocio pero sin apartar su mirada de la mia.
- Es Carlitos. Vive acá al lado.
¿Lo habría visto ya alguna vez?
- Es buen chico, pero tiene muchos problemas pobrecito.
Rosa volvió a salir para poner la reja. La seguí tratando de concentrarme en la explicación y sacar de mis pensamientos esos ojos del color del cielo mismo.

domingo, 30 de junio de 2013

CAPITULO 1

"¿Que se hace cuando parecería que el mundo se derrumba? ¿A dónde vas cuando ya no querés estar en ningún lado más?"

 Mis días se gastan de par en par, buscando un sentido a todo esto. El tiempo no para - Bersuit Vergarabat
Sonaba Intoxicados de fondo. Facundo pensó que era una canción más que elocuente. La habitación estaba mas oscura que de costumbre. Los posters colgados en las paredes hacían parecer el dormitorio más chico que de lo que en verdad era. Carlos le pasó el improvisado cigarrillo a Facundo. Yacían los dos en la cama, mirando el techo, con la mirada perdida, quizás siguiendo las aletas del ventilador.
- ¡Carlos! ¡Abrime la puerta! ¿Que estás haciendo? - gritaba desesperada una voz del otro lado de la puerta. Adentro, nadie parecía escucharla. - ¡Carlos! ¡Por favor! ¡Abrime!
Facundo volvió a darle el cigarillo a Carlos. Era una magnifica sensasión: el cuerpo se les vaciaba, y por ese momento imaginaban estar en el cielo, volando, haciendo todo lo que en la tierra no podían hacer.
-¡Voy a llamar a tu hermano para que tire la puerta abajo! ¡Yo se lo que estás haciendo! ¡Te voy a internar!
- ¡Callate! Loca de mierda - por fin pareció escuchar y con ese grito sus ojos celestes se abrieron más que nunca. El olor del cigarrillo traspasaba la habitación.
- ¡Yo sabía! Estas muy mal, Carlos. No sé que más hacer. - lloraba.
- Mamá, andate! Ya estoy muerto. - susurró.