La historia de Soledad, Carlos y Facundo. Tres chicos en busca de su lugar en el mundo

miércoles, 10 de julio de 2013

1.7 El incidente

- Me mandó un mensajito Sebas, ya está afuera, ¿salimos?
- Si, dale.
Fuimos hasta la puerta. Un hombre de seguridad nos abrió con una sonrisa.
- Está en la esquina, desde acá veo el auto. Vamos.
Empezamos a caminar. Unos metros adelante, un grupo de chicos tomaban cerveza y fumaban sentados en el suelo.
- Apurá el paso. - Susurro Romina agarrándome del brazo. 
Al pasar por delante de ellos, no lo pude evitar. Era como un imán que me atraía. Entre el humo y las miradas perdidas, reconocí ese par de ojos azules que me miraban fijamente. Eran ojos que yo ya había visto. 
Aparté la vista y seguí caminando, pero un grito me hizo frenar de golpe.
- ¡Laura!
Era Carlos. Intentaba pararse pero las piernas se le aflojaban. Romina me miraba sin entender porque yo me había frenado.
- ¡Laura! ¡Hija de puta! ¡Vení!
¿Laura? ¿Qué le pasa? No entiendo. Tenía los ojos más claros que el otro día, eso me impactó. Un chico que estaba a su lado se paró y trataba de frenarlo. "Dejala", le repetía.
- ¡Laura! ¿Por qué?
- Estás equivocado, flaco. - dijo Romina agarrándome con más fuerza para que caminara.
Pero Carlos se soltó del amigo y nos siguió.
- ¡Por favor! ¡No me dejes de nuevo!
Me di vuelta en otro impulso y lo miré. Estaba destruido. Casi a punto de llorar. Y me estaba rogando que no me fuera. ¿Que debía hacer? Me partía el alma. ¿Quién era Laura? ¿Por que me confundía con ella? Algo le habría hecho...
Cuando iba a abrir la boca para preguntárselo, otro tirón de Romina me hizo avanzar. Pero los gritos de Carlos no cesaban y cada vez los escuchaba mas cerca.
- Apurate nena, ¿que te pasa? A ver si nos hace algo.
No tuve tiempo de responder. Cuando reaccioné, Romina ya me había metido dentro del auto de mi primo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario