Estaba confundido. ¿Era Laura?
- No es ella. Dejá ir a la piba - escuchó que le dijeron.
Carlos se sentía mareado, aturdido. Tenía demasiados sentimientos encontrados.
Cuando el auto arrancó, se dejó caer nuevamente el suelo. Ahora comprendía, era la chica del kiosco. De pronto el odio que le había brotado al recordar a Laura se fue diluyendo, y dejó lugar a uno nuevo. No le gustaba la idea de haberle gritado a esa chica. Ella no lo merecía. No como Laura.
- Te dije que te alejaras de ella. - le reprochó Luis. - Te trae malos recuerdos.
Pero Carlos sabía que eso no sería posible. Quizás por el gran parecido con Laura. Quizás por otro motivo.
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